Días así, la negrura dominante de afuera hace de analgésico a las pupilas, pensativas, que recrean imaginativas las mil formas de la piel indecisa de color.
De nuevo, la madrugada convertida en bailarina, da giros en punta entre las tantas diapositivas que aquellos mismos ojos, sedados, han pintado alguna vez;
Ahora, ellas sólo aparecen,
sólo a veces.